lunes, 12 de marzo de 2012

Divertirse hasta morir de Neil Postman

Neil Postman, con Huxley, se pregunta "de qué nos reímos y por qué hemos dejado de pensar", y dirige sus respuestas a la televisión y a su modo entretenido de presentar, que ha transformado drásticamente la política, la educación, el periodismo, la ciencia y la religión. Recordando la frase del actor-presidente norteamericano Ronald Reagan ("la política es igual que el show-business"), Postman se lamenta de la muerte de la palabra impresa, con pasión de profesor y melancolía de sabio historiador. La aparición de "Divertirse hasta morir" en español coincide con la expansión del modelo televisivo norteamericano en nuestro país, con el primer año de vida de las televisiones privadas, y advierte de sus peligros y amenazas.
"El principal error de la cultura del entretenimiento, según Postman, consiste en el hecho de que produce vastas cantidades de información sin ofrecer ningún contexto para la comprensión, lo que provoca la inutilidad de dicha información (...). La televisión comercial obliga a los espectadores a tener una conciencia fracturada, con su omnipresente 'y ahora...', cuando pasa a su tarea de vender." Timothy Erwin, "Michigan Quarterly Review"
"Neil Postman dibuja una sociedad que camina, aceleradamente, hacia la estupidez colectiva, en un marco de libertades formales inútiles, plenamente inútiles porque nadie las podrá ejercer, por desconocimeinto, en un mundo universal donde cuatro grandes comunicadores (viejos actores, deportistas famosos, presentadores con glamour) serán los Grandes Señores omnipotentes y omnipresentes" Josep Bargalló, "Avui".
"Con prosa fácil y ejemplos sencillos y brillantes, Neil Postman acaba por provocar la inqueitud en el lector, conduciendo sus reflexiones a datos tan significativos como el fenómeno de la existencia de una cantidad de información tal que, reforzada por el tratamiento de flash de la radio o la televisión, acaba provocando un auténtico descontrol en el ciudadano." Carles Geli, "El Periódico de Catalunya"

viernes, 10 de febrero de 2012

Lágrimas en silencio de Antonia Barreiro

Lágrimas en silencio nos explica la vida de Antonia Barreiro, desde su nacimiento e infancia en la aldea gallega de Santigoso hasta su juventud y madurez en Mahón, en la isla de Menorca. Este libro, que la misma protagonista ha escrito, tiene carácter de novela, pero además es un documento valioso e intransferible, lleno de recuerdos imborrables, sobres su familia. Muchas lágrimas hay en estas páginas, y también vivencias dolorosas y apabullantes, pero sobre todo Lágrimas en silencio es un relato emotivo sobre la lucha diaria y el trabajo cotidiano, sobre la existencia afrontada con valor, espíritu, fe cristiana y buena voluntad. Novela o memorias, este libro es por encima de todo un testimonio en voz alta, potente y espléndido, sobre la alegría de vivir.

lunes, 5 de septiembre de 2011

A pesar de todo, la vida de Carlos Fajardo en El libre pensador

A pesar de todo, la vida. Carlos Fajardo Ricomá
Publicado por Guillermo Arróniz López el 02/09/2011 @ 10:52 en Literatura | Sin comentarios
“[...] mientras él vivía junto a sus emociones positivas, iluminado por su antigua lamparilla de seda y cobre, rodeado de sus libros, de la foto en blanco y negro de sus padres e hijos, de sus cuadros, de su tabaco preferido [...]“.
Página 54.
“Aquello encajaba en la mentalidad de Jorge, abonada para descubrir los orígenes del bien y del mal, sin tener que recurrir a las religiones personalistas, como lo había intentado en sus años jóvenes”.
Página 55.
“Pensaba que cada uno despliega, a lo largo de su vida, mecanismos de autoconsuelo para manejar los momentos difíciles: podían ser dogmas religiosos, o el psiquiatra, el trabajo, la bebida, o las drogas, el sexo, el tabaco, el valium, el chocolate, o el anestésico televisivo… pero nada de ello, en verdad, permitía restablecer una armonía entre las emociones más ocultas y un sentimiento de confianza en la existencia”.
Páginas 56-57.
“No era necesario que nos cansásemos con tus problemas insubstanciales de burgués hastiado de una mujer neurótica; esto ya está muy visto, y además es tremendamente aburrido”.
Página 97.
“Drori se rebeló, enseguida, como una experta del lugar; sus explicaciones eran sencillas, comentaba los múltiples símbolos que aparecían en cada recoveco, hablando con naturalidad de la muerte y de la inmortalidad, sobre todo de esta última, al indicar las figuras de las serpientes, que engullen su propia cola, o de las alcaciles, una planta que, aunque se seque, siempre vuelve a florecer”.
Página 123.
Si estamos realmente ante la organización de los papeles anotados de un amigo del autor, en los que se contenían sus reflexiones y datos biográficos, especialmente los de sus últimos años, realmente el homenaje es notable. El trabajo de ahondar en las páginas escritas por otro, desordenadamente, mezclando hechos y pensamientos no sólo es de los más arduo, sino de lo más complejo a la hora de seleccionar lo realmente relevante de lo que no lo es.
Si, por el contrario, nos encontramos con una pura ficción que echa mano del recurrido mecanismo del “manuscrito encontrado”, la obra nos plantea diversas dudas. En primer lugar, lo que en un ser humano sería y es absolutamente normal: la eterna duda, la búsqueda de las verdades absolutas que no termina en ninguna seguridad, sino en vaivenes emocionales y espirituales, pero sobre todo reflexivos; todo ello, quedaría algo cojo en un personaje de quien realmente no llegamos a saber por qué no es capaz de enfrentarse realmente con la espiritualidad, de dar ese paso que su yo más profundo le empieza a reclamar cuando ya se ha asentado profesional y económicamente. El protagonista pierde fuelle buscando la verdad, la realidad máxima, la metafísica, el sentir profundo de la vida, pero no sabemos muy bien por qué. ¿Es un pusilánime? ¿Es incapaz de creer en nada? ¿Un agnóstico puro que busca dejar de serlo, como un personaje de Unamuno que siendo ateo le pide a Dios la fe? No se sabe. Y ello, en parte porque, en segundo lugar, a veces al libro le cuesta diferenciar entre lo esencial y lo anecdótico, quizá porque al protagonista le suceda así. ¿Acaso tiene relevancia el ir y venir de los camareros en los restaurantes? Sin embargo, cuando el hombre retratado decide ser infiel a su mujer para buscar una compañera de un amor vital real y no institucionalizado, etc., y el experimento tiene un desenlace que lo demuestra como inútil, como un experimento absurdo basado quizá sólo en la voluptuosidad… se pasa página con una rapidez sorprendente.
No es fácil saber la auténtica naturaleza de este ejecutivo que, alcanzado el dinero y el éxito social empieza a preocuparse por la edad, el tiempo, la verdad de la vida… aunque curiosamente todo ello deja fuera a una familia que no funciona, o mejor dicho a un matrimonio que no funciona y a unos hijos independientes y ausentes.
¿Es en la Cábala donde el personaje encontrará respuestas a sus preguntas? ¿En la tradicional fe Católica que siempre ha rechazado?  ¿ En las regresiones? ¿En los grandes filósofos? Acaso nunca lo sabremos.
Como contrapartida, el autor se muestra especialmente hábil a la hora de situar históricamente la acción, de pintar una sociedad, una fecha; de generar un periódico en cuatro o cinco titulares. No es de extrañar teniendo en cuenta sus trabajos en importantes medios de comunicación españoles. Valgan un par de ejemplos:
“A los veintidós años ya era economista, con excelentes calificaciones, y había realizado, además, tres cursos de psicología en la Universidad de Barcelona. Era cuando, por primera vez en la historia de la medicina, Christian Barnad realizaba un trasplante de corazón a un hombre de cincuenta años, por el de una joven de veinticinco. La nave espacial soviética Venera IV penetraba en la densa atmósfera de Venus, confirmando la imposibilidad de existencia de vida en el Lucero del Alba. Y empezaba a ser público y notorio que un decrépito generalísimo Franco padecía un parkinson galopante, sin que se pudiera asegurar cómo evolucionaría la tan esperada transición democrática y si no se produciría una grave crisis entre los nostálgicos del régimen y los nacientes líderes de la oposición”.
Página 22.
“Acontecía el mes de julio de aquel año noventa y dos, en plena locura colectiva de los Juegos Olímpicos. Parecía que nada podía suceder al margen de tan obsesiva y agobiante efeméride [...] Para Jorge había sido mucho más importante el desmantelamiento del apartheid, o el hecho de que, después de trescientos años, el Vaticano admitiese por fin, públicamente, que Galileo Galilei tenía razón al decir que la tierra giraba alrededor del sol y no al contrario (eppur si muove…)”.
Página 116.
Finalmente el gran mérito de la novela, a veces ensayística por sus diálogos casi filosóficos, es, qué duda cabe, ponernos frente a las preguntas que la vorágine del mundo occidental actual nos hace obviar: el paso del tiempo, la muerte, la otra vida, la fe, las verdades universales, los lazos que nos unen o nos atan a nuestros seres querido, o tan solo cercanos. Leer de nuevo sobre Unamuno o sobre Ortega y Gasset, ver que su pensamiento no ha muerto definitivamente entre los bostezos de escolares cada vez menos interesados por la vida y más por la entelequia informática, es alentador… y anima a que el lector retome esos libros que hay en casi todas las casas antiguas y le dé una vuelta al gran pensamiento occidental, y a las respuestas que las diversas culturas han dado a esas grandes preguntas.

Artículo impreso desde EL LIBREPENSADOR: http://www.ellibrepensador.com
URL al artículo: http://www.ellibrepensador.com/2011/09/02/a-pesar-de-todo-la-vida-carlos-fajardo-ricoma/

viernes, 22 de julio de 2011

Presentación A pesar de todo, la vida 7 de julio de 2011

A pesar de todo, la vida de Carlos Fajardo

Jorge había vivido una vida rectilínea, acorde con lo que se esperaba de un hombre inteligente y de buena posición: terminó sus estudios, triunfó en los negocios, se casó y tuvo hijos. Lo tenía todo… ¿por qué entonces notaba ese vacío interior, esa inquietud incontrolada?
La crisis de valores de Jorge fue el comienzo de un viaje en busca del sentido mismo de la existencia, una ruptura total con los convencionalismos. Dijo adiós a lo que todos ansiaban, al éxito y al dinero, para abrir las puertas ala curiosidad por la vida y a las experiencias nuevas. Entre las sábanas de mujeres enigmáticas, perdido en la melancolía de las calles de Lisboa o entre los pliegues de sus propios sueños, buscó respuestas a las preguntas que en realidad le importaban.
A pesar de todo, la vida es la historia de un hombre que, en la encrucijada de su vida, tomó un camino diferente. Una historia real que podría ser la de cualquier persona. La suya fue ésta.


Carlos Fajardo ocupó, a lo largo de su carrera, altos cargos directivos en medios de comunicación como La Vanguardia, Antena 3 tv, Antena 3 radio, El observador, al tiempo que impartía una intensa actividad docente en casi todas las escuelas de negocios de Barcelona. En 1985 el Patronato de la Escuela de Administración de Empresas le concede la Medalla de palata de la E.A.D.
Los registros del deseo (novela 2002), El crepúsculo de mario (novela 2003), Pensamos y sentimos (poemario 2004), Sombras y reflejos (relatos 2005), Círculos- Relatos para la reflexión y la duda (cuentos y experiencias, Ediciones de La Tempestad, 2008), Suspiros rotos (poemario, Ediciones de La Tempestad, 2009), así como colaboraciones en libros de la Asociación de Escritores Tirant lo Blanc, son hasta la fecha las obras de este autor, amante de las letras y, en especial, del género poética, resaltando los momentos significativos de ellas.

Si los curas y frailes supieran de Jaume Capdevila "KAP"

Desde que Caín aporreaba la cabeza de Abel con una quijada de burra, clericales y anticlericales se han peleado a rabiar, practicando —a su manera— aquello de “amarse los unos a los otros”. La historia del anticlericalismo y de la imagen satírica resultan prácticamente inseparables. La crítica a la jerarquía eclesiástica y a las contradicciones entre el elevado deber espiritual y el bajo comportamiento terrenal de los hombres de la Iglesia se ha dibujado en libros y periódicos desde la creación de la imprenta. Esta antología de dibujos satíricos anticlericales pretende establecer un diálogo icónico en un terreno en el que desde hace dos mil años se practica un monólogo más bien serio y aburrido. No me digan que lo de la religión sería mucho más divertido con los curas y monjas subidos al coro cantando “¡Libertad, libertad, libertad!”

Jaume Capdevila (Berga, 1974), licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, firma sus chistes y caricaturas en prensa nacional e internacional con el pseudónimo “Kap”. Galardonado con el Premi Internacional d’Humor Gat Perich 2009, varios libros compilan sus chistes y dibujos. Ha realizado una importante labor como divulgador del humor gráfico por medio de trabajos teóricos en exposiciones como “Trazos. Un siglo de ilustración y buen humor en Mundo Deportivo”, “Muntañola: l’art de riure” y “Viñetas fuera de juego”, y en libros como Bagaria. La guerra no fa riure (2007), L’humor gràfic de Tísner (2008) y Los Borbones a parir. Iconografía satírica de la monarquía española (Ediciones de la Tempestad, 2009).

La oportunidad de Dan de Javier Águila

Dan se enerva con la vida que lleva: sus estudios, sus romances, su familia… en realidad con su historia, pasada y presente. Futuro incierto. Luis es el amigo que le acompaña en todo, excepto en sus gustos sexuales. Además existe Wen, ese inalcanzable idealizado para el primero de estos dos. Historias individuales que se relacionan y condicionan hasta tal punto que la realización personal de cada uno parece que dependa de las elecciones del otro.
Una historia de más de tres en la que se evidencia la complejidad del vivir, tratando de acariciar lo que desde tiempos socráticos se conceptualiza hoy como felicidad. ¿Qué es? ¿Cómo lograrla? La maduración biológica es obligatoria, el crecimiento personal es una elección. El cómo se integran las experiencias vividas, el cómo redefinimos nuestra historia a partir de ellas, algo que parece ser inherente en todo ser humano, va a permitir, o no, seguir caminando hacia ese horizonte.
Historias tal vez próximas que nos permiten conectar con vivencias propias, emocionarnos con ellas y seguir construyendo nuestro camino. Parece que nada sea ajeno a lo humano, parece que toda historia, de toda persona, pueda ayudarnos a acercarnos un poco más a nosotros mismos.

Javier Águila. Barcelona, 1982. Estudió Trabajo Social en la Universidad de Barcelona, ciudad natal donde hoy reside. Tras graduarse, cursó Máster en Psicoterapia Humanista en el Instituto Erich Fromm de Psicología Humanista, a la vez que se formó como Psicodramatista en la Escuela de Psicodrama de Barcelona, donde colabora como co-terapeuta de grupo. Ha realizado estudios de interpretación cinematográfica en varias escuelas y colabora con revistas del colectivo LGTBIQ. En la actualidad, trabaja en el Instituto Municipal de Servicios Sociales de Barcelona y está finalizando estudios de psicología en la Universitat Oberta de Catalunya. Ha publicado Yoruba y santería cubana (Cádiz, 2008).
http://www.laoportunidaddedan.com/